Los 5 principales retos de resiliencia operativa para bancos bajo DORA
La Ley de Resiliencia Operativa Digital (DORA) impone obligaciones exigibles a las instituciones financieras de toda la Unión Europea, exigiendo que demuestren control medible sobre el riesgo de terceros, capacidad de respuesta ante incidentes y pruebas continuas de sistemas críticos. Los bancos que no cumplen con estos requisitos enfrentan sanciones regulatorias, interrupciones operativas y daños reputacionales. El cumplimiento exige cambios arquitectónicos, estructuras de gobernanza y validación continua de la resiliencia en personas, procesos y tecnología.
Este artículo analiza los cinco retos más relevantes de resiliencia operativa que enfrentan los bancos bajo DORA. Explica cómo se manifiesta cada reto en entornos empresariales reales, qué obligaciones regulatorias están en juego y cómo las instituciones financieras pueden operacionalizar la resiliencia mediante controles técnicos, marcos de gobernanza y plataformas de seguridad integradas que permitan defensibilidad y registros auditables.
Resumen Ejecutivo
DORA exige que los bancos establezcan y demuestren resiliencia operativa en todo su ecosistema digital, incluyendo proveedores de servicios externos, sistemas TIC y flujos de trabajo de datos sensibles. Los cinco pilares de la regulación—gestión de riesgos TIC, reporte de incidentes, pruebas de resiliencia operativa digital, gestión de riesgos de terceros e intercambio de información—requieren que los bancos implementen monitoreo continuo, respuesta rápida ante incidentes y programas de aseguramiento basados en evidencia.
Los cinco retos abordados en este artículo reflejan las brechas operativas, técnicas y de gobernanza que los bancos deben cerrar para cumplir con los requisitos de DORA. Estos incluyen lograr visibilidad de extremo a extremo en los flujos de datos de terceros, mantener evidencia lista para auditoría de los controles TIC, ejecutar pruebas de resiliencia realistas sin interrumpir sistemas productivos, coordinar la detección y respuesta a incidentes entre herramientas fragmentadas y proteger datos sensibles en movimiento a través de partes externas.
Superar estos retos requiere convergencia arquitectónica, recopilación automatizada de evidencia y plataformas que apliquen controles de acceso granulares mientras generan registros de cumplimiento inmutables. Los bancos deben ir más allá de la documentación estática de cumplimiento para implementar validación continua, monitoreo en tiempo real y operaciones de seguridad integradas que demuestren resiliencia operativa constante.
Puntos Clave
- DORA exige que los bancos mapeen y monitoreen cada relación con terceros que procese, almacene o transmita datos sensibles. Sin descubrimiento automatizado y seguimiento continuo de los flujos de datos, las instituciones no pueden demostrar cumplimiento ni responder eficazmente a incidentes de terceros.
- El reporte de incidentes bajo DORA requiere recopilación estructurada de evidencia, clasificación estandarizada y notificación oportuna a los reguladores. Los bancos deben integrar la detección, el triaje y los flujos de reporte para cumplir plazos estrictos y fundamentar el análisis de causa raíz.
- Las pruebas de resiliencia operativa digital van más allá del escaneo de vulnerabilidades e incluyen pruebas de penetración dirigidas por amenazas y simulaciones basadas en escenarios. Los bancos deben probar sistemas críticos bajo condiciones realistas sin introducir riesgos inaceptables en los entornos productivos.
- Lograr preparación para auditoría requiere registros inmutables de accesos, inspección de contenido, aplicación de políticas y acciones de remediación. La documentación manual no puede escalar ni satisfacer los estándares probatorios de DORA.
- Proteger datos sensibles en movimiento a través de canales de terceros es esencial para la resiliencia operativa. Los bancos deben aplicar principios de seguridad de confianza cero, controles basados en contenido y cifrado en cada transferencia para evitar exfiltración y accesos no autorizados.
Reto 1: Visibilidad de Flujos de Datos de Terceros y Monitoreo Continuo
El pilar de gestión de riesgos de terceros de DORA exige que los bancos identifiquen, evalúen y monitoreen continuamente a cada proveedor externo que acceda a sistemas TIC o datos sensibles. Esta obligación va más allá de la revisión contractual e implica supervisión operativa. Las instituciones financieras deben mantener visibilidad en tiempo real sobre qué datos se comparten con qué terceros, por qué canales, bajo qué controles de seguridad y con qué nivel de acceso. La regulación exige explícitamente que los bancos comprendan toda la cadena de subcontratistas y evalúen el riesgo de concentración cuando varios servicios críticos dependen de un solo proveedor.
La mayoría de los bancos tiene dificultades con este requisito porque carecen de visibilidad centralizada de los flujos de datos. La información sensible circula por correo electrónico, plataformas de uso compartido de archivos, protocolos de transferencia segura de archivos, interfaces de programación de aplicaciones y herramientas de colaboración. Estos canales suelen operar en silos, cada uno con sus propias políticas de acceso, mecanismos de registro y posturas de seguridad. Cuando los reguladores solicitan evidencia sobre el manejo de datos de terceros, los equipos deben reconstruir manualmente los flujos de datos a partir de registros dispersos, contratos y catálogos de servicios.
Escenario real: Un banco descubre durante una auditoría que los datos de clientes se han compartido con 47 subcontratistas no documentados a través de un proveedor principal de nube, generando riesgo de concentración y brechas de cumplimiento que requieren remediación inmediata y notificación regulatoria.
Lograr Supervisión Integral de Terceros
Para cumplir con los requisitos de supervisión de terceros de DORA, los bancos deben implementar plataformas que centralicen el control sobre los datos sensibles que salen de la institución. Esto implica canalizar todas las comunicaciones externas que contengan datos regulados a través de una plataforma unificada que aplique políticas consistentes, registre cada transacción y proporcione una única fuente de verdad para auditoría y reportes. La plataforma debe clasificar automáticamente el contenido, identificar tipos de datos sensibles como información personal identificable o datos de tarjetas de pago y aplicar el cifrado y controles de acceso adecuados según el rol del destinatario y la sensibilidad de los datos.
El monitoreo continuo requiere telemetría en tiempo real sobre volumen de datos, dirección, clasificación y comportamiento de los destinatarios. Los bancos necesitan paneles que destaquen anomalías como volúmenes inusuales de datos hacia un tercero específico o patrones de acceso inconsistentes con los términos contractuales. Estas perspectivas deben alimentar modelos de puntuación de riesgo que prioricen qué relaciones de terceros requieren revisión inmediata o controles reforzados. Cuando ocurre un incidente, los bancos deben poder aislar los flujos de datos afectados, identificar el impacto aguas abajo y demostrar acciones de contención dentro del plazo regulatorio de reporte.
La forma en que los canales de terceros comprometidos pueden desencadenar una disrupción operativa más amplia se hace evidente cuando una brecha de datos en un proveedor expone credenciales o rutas de acceso a sistemas interconectados. Los bancos deben mapear estas dependencias e implementar estrategias de contención que limiten el alcance del daño cuando ocurren incidentes de terceros.
Reto 2: Protección de Datos Sensibles en Movimiento a Través de Canales de Terceros
La resiliencia operativa depende de proteger los datos sensibles durante todo su ciclo de vida, especialmente cuando los datos salen del control directo de la institución. DORA exige que los bancos implementen controles que eviten accesos no autorizados, exfiltración o corrupción de datos procesados por terceros. Estos controles deben aplicarse a todos los canales de comunicación utilizados para compartir datos externamente, incluyendo correo electrónico, sistemas de transferencia de archivos gestionada, plataformas de colaboración e integraciones de aplicaciones.
Muchos bancos confían en que los terceros apliquen sus propios controles de seguridad, generando puntos ciegos y protección inconsistente. Un banco puede aplicar cifrado fuerte y controles de acceso para los datos almacenados en sus propios sistemas, pero tener visibilidad o control limitados una vez que los datos se envían por correo electrónico a un despacho legal, se suben a una plataforma de colaboración en la nube utilizada por un proveedor o se transmiten mediante una integración API con un procesador de pagos. Si un tercero sufre una brecha o configura mal los permisos de acceso, el banco sigue siendo responsable bajo las regulaciones de protección de datos y los requisitos de resiliencia operativa de DORA.
Escenario real: La exfiltración de datos a través de canales de terceros afecta la resiliencia operativa cuando atacantes comprometen la plataforma de colaboración de un proveedor y la utilizan para extraer sistemáticamente registros de clientes durante varias semanas antes de ser detectados, demostrando la relación entre seguridad de datos y capacidades de recuperación ante incidentes.
Implementar Protección de Datos de Confianza Cero
Proteger datos sensibles en movimiento requiere que los bancos apliquen principios de arquitectura de confianza cero en cada punto de transferencia. Esto implica verificar la identidad de cada destinatario, validar que esté autorizado para acceder a los datos específicos compartidos, cifrar los datos en tránsito y en reposo y monitorear continuamente el comportamiento del destinatario para detectar señales de compromiso o uso indebido. Los controles de confianza cero deben aplicarse sin importar si el destinatario es empleado, contratista, proveedor externo o sistema automatizado.
Los controles basados en contenido permiten a los bancos clasificar datos automáticamente según su contenido, aplicar políticas de seguridad apropiadas y hacer cumplir restricciones como marcas de agua, prevención de descargas o fechas de expiración. Por ejemplo, un archivo con registros financieros de clientes puede clasificarse como altamente sensible, activando una política que exige autenticación multifactor al destinatario, restringe el reenvío o impresión y revoca el acceso automáticamente después de siete días. Estos controles operan independientemente de la postura de seguridad del destinatario, garantizando protección consistente incluso cuando los terceros usan prácticas de seguridad menos maduras.
Los bancos deben implementar plataformas dedicadas que centralicen y protejan todo el intercambio externo de datos. Al canalizar las comunicaciones sensibles a través de una Red de Contenido Privado unificada, las instituciones pueden aplicar políticas consistentes, realizar inspección de contenido y escaneo de prevención de pérdida de datos, registrar cada transacción para auditoría e integrarse con fuentes de inteligencia de amenazas para bloquear el intercambio con actores maliciosos conocidos o dominios comprometidos.
Reto 3: Coordinación de Detección y Respuesta a Incidentes en Herramientas Fragmentadas
Los requisitos de gestión de incidentes de DORA exigen procesos estructurados de detección, clasificación, escalamiento, notificación y recuperación. Los bancos deben detectar incidentes rápidamente, clasificarlos según gravedad e impacto, escalar a los equipos de respuesta adecuados, notificar a los reguladores en los plazos establecidos y ejecutar procedimientos de recuperación que restauren servicios mientras preservan la evidencia. La regulación también exige revisiones post-incidente que identifiquen causas raíz, evalúen la efectividad de los controles e implementen acciones correctivas.
Muchos bancos operan con herramientas de seguridad fragmentadas que generan alertas en diferentes formatos, almacenan hallazgos en repositorios dispersos y requieren correlación manual para determinar el alcance y gravedad del incidente. Los equipos de operaciones de seguridad dedican mucho tiempo a filtrar falsos positivos, reconciliar señales contradictorias y coordinar actividades de respuesta entre sistemas de seguridad de red, protección de endpoints, gestión de identidades y prevención de pérdida de datos. Esta fragmentación retrasa la detección, ralentiza la respuesta y complica la recopilación de evidencia para reportes regulatorios.
Escenario real: Un ataque de ransomware es detectado por herramientas de endpoint pero el SIEM no lo correlaciona con transferencias de archivos sospechosas detectadas tres horas antes, retrasando la contención y permitiendo movimiento lateral en la red.
Construir Flujos de Trabajo Integrados de Respuesta a Incidentes
Coordinar la respuesta a incidentes requiere integración entre sistemas de detección, plataformas de gestión de casos y herramientas de comunicación. Los bancos deben configurar sus plataformas SIEM para ingerir registros de todos los sistemas críticos, incluyendo firewalls, sistemas de detección de intrusiones, agentes de endpoint, proveedores de identidad y plataformas de protección de datos sensibles. Estos registros deben normalizarse en un esquema común, enriquecerse con información contextual como rol de usuario y clasificación de datos y correlacionarse mediante reglas de detección que identifiquen patrones indicativos de compromiso o violaciones de políticas.
Cuando el SIEM genera una alerta, debe crear automáticamente un caso en la plataforma ITSM o de Orquestación, Automatización y Respuesta de Seguridad (SOAR) de la institución con suficiente contexto para que los analistas inicien el triaje de inmediato. El caso debe incluir la regla de detección que disparó la alerta, activos afectados, usuarios impactados, eventos relacionados y acciones de respuesta recomendadas. Todas las acciones deben registrarse con marcas de tiempo y atribución de usuario para que la institución pueda producir una línea de tiempo completa para reporte regulatorio.
Los playbooks automatizados pueden acelerar la respuesta a tipos comunes de incidentes. Por ejemplo, cuando el SIEM detecta una transferencia de datos anómala a un destinatario externo, un playbook puede revocar automáticamente el acceso del destinatario, poner en cuarentena los archivos transmitidos, notificar al propietario de los datos y al equipo de operaciones de seguridad y generar un reporte preliminar del incidente con detalles de la detección, acciones de contención y próximos pasos. Esta automatización reduce el tiempo medio de respuesta y asegura ejecución consistente de los procedimientos.
La arquitectura de integración debe seguir principios API-first para conectividad fluida, soportar flujos de datos bidireccionales donde la Red de Contenido Privado envía alertas a plataformas SIEM y recibe actualizaciones de inteligencia de amenazas, y ofrecer opciones tanto de streaming en tiempo real como de integración por lotes según el volumen y la latencia requeridos.
Reto 4: Recopilación de Evidencia y Documentación Lista para Auditoría de Controles TIC
DORA exige que los bancos mantengan documentación integral de su marco de gestión de riesgos TIC, incluyendo políticas, procedimientos, evaluaciones de riesgos, implementación de controles y evidencia de efectividad continua. Los reguladores esperan que esta documentación esté actualizada, completa y sea fácilmente accesible. Durante exámenes o investigaciones de incidentes, los bancos deben presentar evidencia que demuestre cómo se diseñaron, implementaron, probaron y mantuvieron los controles a lo largo del tiempo. Declaraciones genéricas de políticas o capturas puntuales no son suficientes.
La mayoría de las instituciones financieras carecen de mecanismos automatizados de recopilación de evidencia. Los equipos de cumplimiento dependen de muestreo manual, auditorías periódicas y declaraciones de responsables de unidades de negocio. Este enfoque no escala para cumplir los requisitos de DORA porque introduce demoras, inconsistencias y brechas de cobertura. La documentación manual también genera riesgo durante la respuesta a incidentes o consultas regulatorias cuando los equipos deben presentar evidencia rápidamente bajo plazos ajustados.
Implementar Recopilación Automatizada de Evidencia
La preparación para auditoría exige que los bancos instrumenten cada transacción de datos sensibles con registros inmutables que capturen quién accedió a qué datos, cuándo, por qué canal, bajo qué política y con qué resultado. Estos registros deben ser a prueba de manipulaciones mediante firmas criptográficas, asegurando que sean legalmente defendibles y cumplan los estándares probatorios de DORA. Los registros deben almacenarse con suficiente retención para soportar revisiones de cumplimiento de varios años e investigaciones forenses.
La capa de registro debe integrarse con sistemas SIEM, plataformas SOAR y herramientas de gestión de servicios IT para que la evidencia fluya automáticamente a tickets de incidentes, reportes de cumplimiento y presentaciones regulatorias. Esta integración debe aprovechar APIs estándar y webhooks para intercambio de datos sin fricciones.
Más allá de los registros brutos, los bancos necesitan sistemas que vinculen eventos técnicos con obligaciones regulatorias y marcos de control específicos. Por ejemplo, cuando un usuario intenta compartir un archivo con datos personales con un destinatario externo, el sistema debe registrar la solicitud de acceso, aplicar la política adecuada según la clasificación de datos y atributos del destinatario, aplicar cifrado validado FIPS 140-3 y protocolos TLS 1.3, aplicar expiración de acceso y etiquetar la transacción con referencias a los requisitos de gestión de riesgos de terceros y controles TIC de DORA. Este mapeo permite a los equipos de cumplimiento generar reportes de atestación que vinculan objetivos de control con evidencia operativa sin reconstrucción manual.
Reto 5: Pruebas de Resiliencia Operativa Digital Sin Interrumpir Producción
DORA exige que los bancos realicen pruebas regulares de su resiliencia operativa digital, incluyendo pruebas avanzadas de penetración dirigidas por amenazas que simulan escenarios de ataque reales. La regulación distingue entre evaluaciones rutinarias de vulnerabilidades y pruebas rigurosas basadas en escenarios diseñadas para validar la capacidad de la institución para detectar, contener y recuperarse de ataques sofisticados. Los bancos deben probar no solo controles técnicos sino también la coordinación de equipos de respuesta, efectividad de protocolos de comunicación e integridad de procedimientos de respaldo y recuperación.
El reto está en realizar pruebas realistas de resiliencia sin introducir riesgo en los sistemas productivos. Los bancos no pueden permitirse tiempos de inactividad o corrupción de datos causados por pruebas demasiado agresivas. Al mismo tiempo, las pruebas en entornos de laboratorio sanitizados a menudo no revelan debilidades que solo se manifiestan bajo condiciones reales como latencia, carga, interdependencias o factores humanos.
Escenario real: Una prueba de penetración revela que los sistemas de respaldo pueden ser comprometidos usando las mismas credenciales que los sistemas productivos, evidenciando la necesidad de gestión segregada de privilegios y rutas de recuperación independientes.
Equilibrar Rigor de Pruebas con Disponibilidad del Sistema
Las pruebas de resiliencia efectivas requieren alcance claro, ejecución por fases y mecanismos de reversión incorporados. Los bancos deben comenzar identificando funciones críticas de negocio y los sistemas TIC que las soportan. Los escenarios de prueba deben enfocarse en amenazas de alto impacto y alta probabilidad como ataques de ransomware dirigidos a sistemas de respaldo, compromiso de credenciales que permita movimiento lateral o ataques de denegación de servicio distribuido contra aplicaciones de cara al cliente. Cada escenario debe incluir criterios de éxito definidos, tiempos esperados de detección y respuesta y rutas de escalamiento predeterminadas.
Para minimizar el riesgo en producción, los bancos pueden implementar entornos de prueba que repliquen la arquitectura, flujos de datos y patrones de acceso de producción usando datos anonimizados o sintéticos. Estos entornos deben incluir integraciones realistas de terceros, infraestructura de registro y herramientas de monitoreo para que las pruebas generen información accionable sobre capacidades de detección y respuesta.
Los bancos deben implementar enfoques de prueba por fases que comiencen en entornos aislados con arquitecturas equivalentes a producción. Estrategias de despliegue progresivo permiten probar componentes específicos durante ventanas de mantenimiento con capacidades automáticas de reversión si las anomalías indican impacto no deseado en producción. Las pruebas de penetración dirigidas por amenazas deben limitarse a rutas de ataque de alto riesgo con reglas de compromiso claras que eviten consecuencias imprevistas. El monitoreo continuo durante las pruebas permite detectar rápidamente anomalías.
Los resultados de las pruebas deben alimentar directamente los flujos de remediación. Cuando una prueba revela una brecha de control, el banco debe crear una tarea de remediación rastreada con responsable asignado, fecha objetivo de finalización y criterios de validación. El proceso de remediación debe registrarse y vincularse al hallazgo original, creando un modelo de gobernanza de ciclo cerrado que demuestre mejora continua.
Construir un Programa de Resiliencia Operativa Defendible Bajo DORA
La resiliencia operativa bajo DORA no es un proyecto con fecha de finalización definida. Es un programa continuo que requiere monitoreo, pruebas, adaptación y mejora constantes. Los bancos que traten el cumplimiento de DORA como un ejercicio documental tendrán dificultades para satisfacer a los reguladores y seguirán siendo vulnerables a las disrupciones operativas que la regulación busca prevenir. Las instituciones que integren la resiliencia en su arquitectura, gobernanza y cultura no solo cumplirán los requisitos regulatorios, sino que también reducirán la frecuencia y gravedad de incidentes, acelerarán la respuesta y recuperación y generarán confianza en su estabilidad operativa.
Los cinco retos discutidos en este artículo—visibilidad de flujos de datos de terceros, protección de datos sensibles en movimiento, coordinación de detección y respuesta a incidentes, recopilación de evidencia para auditoría y pruebas de resiliencia—representan áreas donde la mayoría de los bancos enfrenta brechas significativas. Cerrar estas brechas requiere inversión en plataformas integradas que proporcionen control centralizado, registro automatizado, monitoreo en tiempo real e integración fluida con los flujos de trabajo existentes de seguridad y cumplimiento.
La Red de Contenido Privado de Kiteworks resuelve estos retos al proporcionar una plataforma unificada para proteger datos sensibles en movimiento. Kiteworks aplica protección de datos de confianza cero y controles basados en contenido en cada archivo, correo electrónico y transacción API que involucre datos regulados. La plataforma clasifica automáticamente el contenido, aplica cifrado validado FIPS 140-3 y TLS 1.3 para todos los datos en tránsito y aplica políticas de acceso. Genera registros de auditoría inmutables y firmados criptográficamente que cumplen los requisitos de DORA y proporcionan evidencia legalmente defendible.
Al centralizar el control sobre el intercambio de datos con terceros, Kiteworks permite a los bancos demostrar supervisión continua, detectar y contener incidentes rápidamente y producir evidencia lista para auditoría sin reconstrucción manual. La integración con plataformas SIEM, SOAR y ITSM asegura que las señales de detección y eventos de cumplimiento fluyan sin fricciones a los flujos de trabajo existentes de operaciones de seguridad mediante arquitectura API-first que soporta intercambio de datos en tiempo real y por lotes.
El estatus FedRAMP High-ready de Kiteworks demuestra controles de seguridad de nivel gubernamental que cumplen los estándares más exigentes de resiliencia operativa.
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Preguntas Frecuentes
DORA entró en vigor el 17 de enero de 2025, exigiendo que los bancos demuestren cumplimiento total con los cinco pilares: gestión de riesgos TIC, reporte de incidentes, pruebas de resiliencia, gestión de riesgos de terceros e intercambio de información. Los bancos deben mantener cumplimiento continuo y priorizar la operacionalización de la supervisión de terceros, la automatización de flujos de reporte de incidentes y la implementación de capacidades de monitoreo continuo.
DORA se enfoca específicamente en la resiliencia operativa y la gestión de riesgos TIC en servicios financieros, exigiendo control medible sobre dependencias de terceros, pruebas continuas de resiliencia y respuesta estructurada a incidentes. Mientras GDPR enfatiza la protección de datos y la directiva NIS 2 aborda la seguridad de redes e información de forma general, DORA exige que las instituciones financieras demuestren continuidad operativa y capacidades de recuperación mediante programas de aseguramiento basados en evidencia.
Los reguladores esperan registros de auditoría inmutables que muestren controles de acceso, aplicación de políticas, acciones de detección y respuesta a incidentes, resultados de pruebas de resiliencia y actividades de supervisión de terceros. Los bancos deben presentar evidencia que vincule eventos técnicos con obligaciones regulatorias específicas, demuestre operación continua de controles y muestre remediación oportuna de debilidades identificadas.
Los bancos deben mapear todas las relaciones con terceros que involucren sistemas TIC o datos sensibles, evaluar la criticidad según el impacto en el negocio y la sensibilidad de los datos e implementar monitoreo continuo de los flujos de datos hacia proveedores de alto riesgo. Se debe dar prioridad a los proveedores con acceso a datos de clientes, sistemas de pago o plataformas bancarias centrales.
Los bancos deben implementar enfoques de prueba por fases que comiencen en entornos aislados con arquitecturas equivalentes a producción y datos anonimizados. Las estrategias de despliegue progresivo permiten probar componentes específicos durante ventanas de mantenimiento con capacidades automáticas de reversión. Las pruebas de penetración dirigidas por amenazas deben limitarse a rutas de ataque de alto riesgo con reglas claras de compromiso que eviten impacto no deseado en producción. El monitoreo continuo durante las pruebas permite detectar rápidamente anomalías que puedan indicar consecuencias imprevistas.
Puntos Clave
- Supervisión obligatoria de terceros. DORA exige que los bancos mapeen y monitoreen continuamente todas las relaciones con terceros que manejen datos sensibles, asegurando visibilidad en tiempo real y respuesta rápida a incidentes mediante seguimiento automatizado.
- Reporte estructurado de incidentes. Los bancos deben integrar detección, triaje y flujos de reporte para cumplir los plazos estrictos de notificación de incidentes de DORA y proporcionar evidencia estructurada para el cumplimiento regulatorio.
- Pruebas realistas de resiliencia. DORA exige pruebas avanzadas de penetración dirigidas por amenazas y simulaciones basadas en escenarios, requiriendo que los bancos equilibren pruebas rigurosas con mínima interrupción de sistemas productivos.
- Recopilación de evidencia lista para auditoría. Cumplir con DORA requiere registros inmutables y registro automatizado de accesos y acciones de remediación para cumplir los estándares probatorios sin esfuerzo manual.